Género y Gremlins: una narrativa alternativa a “nacer en el cuerpo equivocado”

Este post es la traducción del artículo de Charlie Evans publicado en Medium el 13 de octubre de 2019. Lo leí por recomendación de Joanna Rowling y decidí que merecía la pena traducirlo y a su autora también le pareció buena idea. Charlie Evans se dedica a la parasitología y es la fundadora de The Detransition Advocacy Network además de pertenecer a la International Network of Powerful Lesbians.

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Se habla mucho de la disforia de género en las discusiones sobre las políticas transgénero, pero rara vez hablamos de la disforia de género como un trastorno como cualquier otro – uno que merece tiempo, investigación y cuidado cuando se trata de determinar cuál puede ser el mejor tratamiento. La opinión dominante actual es que las personas con disforia de género tienen un “desajuste” entre su sexo y su sentido interno de identidad de género – a menudo descrito como haber “nacido en el cuerpo equivocado”. Este artículo contrapone una forma alternativa de ver el trastorno y la forma en que lo tratamos a la narrativa dominante de la disforia de género.

Empecemos con algo en lo que todos estemos de acuerdo.

La disforia de género es desagradable.

Se caracteriza por una horrible sensación de que estás habitando en el cuerpo del sexo equivocado. Se puede imaginar un poco como un gremlin[1] – sentado en nuestros hombros, dirigiendo nuestras decisiones, gritándonos para que tengamos que complacerle de alguna manera.

El gremlin con disforia de género a menudo va de la mano de un montón de otros gremlins – autolesiones, depresión, anorexia, trauma sexual, acoso, etc.

Lo que hace el gremlin de la disforia de género es superar el poder de otras voces que determinan las acciones de la persona. Donde una voz interior lógica y amable podría decir “te ves muy elegante hoy con esa camisa”, el gremlin de la disforia de género que se sienta en tus hombros diría “te ves asqueroso, te ves como una chica, debes apretar más la venda de tus pechos”. En este sentido, la disforia de género es muy parecida a otros trastornos relacionados con la forma en que vemos nuestro cuerpo. Sin embargo, la disforia de género no es como otros trastornos que afectan a la forma en que una persona ve su cuerpo cuando nos fijamos en cómo es tratado.

La disforia de género se identificaba anteriormente como un trastorno de salud mental, junto con la anorexia (caracterizada por un intenso miedo a aumentar de peso y una percepción distorsionada del peso), el trastorno de integridad corporal (caracterizado por el deseo irresistible por amputarse una o más extremidades sanas del cuerpo), y otra serie de trastornos que comportan alteraciones en torno a la percepción del propio cuerpo. Sin embargo, para reducir el estigma que envuelve el ser trans, la disforia de género ya no se considera un trastorno mental sino un problema médico (vale la pena recordar aquí que todos los gremlins dicen que no son gremlins).

Hoy en día, la narrativa que se hace oír más y predomina es que si tienes disforia de género eres realmente lo que ese demonio te está diciendo que eres. Que las mujeres simplemente saben que son mujeres y que cualquiera es una mujer si se siente como una mujer.

¿Pero dónde deja esto realmente a las personas con disforia de género? ¿No soy en realidad una mujer a causa del gremlin de la disforia de género?

Si escuchamos las voces de los gremlins y las tomamos por el evangelio, ¿deberíamos tratar la anorexia con una liposucción en las áreas que causan ansiedad, y tratar el trastorno de integridad corporal con la amputación de los miembros sanos que causan ansiedad? ¿Alguien con un desorden de integridad corporal ha nacido realmente en el cuerpo equivocado? El gremlin y la persona a la que está unido, puede sentir que sus piernas no pertenecen a su cuerpo, pero ¿debería el tratamiento afirmar la creencia de ese gremlin? De repente, al verla igual que estos otros trastornos centrados en el cuerpo, la idea de que tratar la disforia de género con hormonas o cirugía parece absurda.

El motivo por el que tratamos la disforia de género de la manera en que lo hacemos tiene su origen en haber alimentado la idea de que el gremlin de la disforia de género tiene razón –de que su vocecita enojada es un reflejo de que hay algo malo en el cuerpo de una persona disfórica-, de que hay un “desajuste”. La visión mayoritaria vigente es que la disforia de género está causada por una esencia de mujer o de hombre (o de ninguno de los dos, o de ambos) que se ha confundido y que, de alguna manera, se ha atascado en el cuerpo del sexo equivocado.

Si seguimos la escuela de pensamiento según la cual es posible tener un desajuste (es decir, el género de una niña, pero el cuerpo de un niño), esto sólo puede significar que estamos dando crédito a la idea de que existe una “esencia” masculina o femenina. Esta creencia significaría que cada sexo debe actuar, sentir y comportarse de una manera específica y que, si la “esencia” equivocada está dentro de ese cuerpo, tal cuerpo puede ser “corregido” para arreglar el desajuste.

A esta esencia generalmente se la denomina “identidad de género (innata)”, pero cuanto más se analiza este concepto, más se deshace para quedar en poco más que los estereotipos de género.

Si el concepto de “desajuste” no es suficiente para convencerte de que el movimiento de identidad de género se basa en estereotipos, sexismo y opresión de la no conformidad de género, echa un vistazo a los criterios de diagnóstico de la disforia de género. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) describe el diagnóstico de disforia de género como la identificación de una marcada incongruencia entre el sexo que una persona siente o expresa y el que se le asigna, con deterioro en áreas importantes de funcionamiento y ansiedad significativa[2].

Tal como se describe en el sitio web del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (National Health Service, NHS en adelante), la disforia de género es: un trastorno en el que una persona experimenta incomodidad o ansiedad porque hay un desajuste entre su sexo biológico y su identidad de género. Más adelante, en la página web del NHS, se describen los efectos de los aullidos del gremlin de la disforia de género: [Las personas con disforia de género] pueden sentirse muy infelices al tener que cumplir con las expectativas sociales asociadas con su sexo anatómico en lugar del género que sienten que son.

¿Seguro que la solución para no sentirse infeliz al cumplir con las expectativas sociales de género es comenzar una vida de tratamiento hormonal y cirugías? Indudablemente, la solución es rechazar las expectativas sociales, no afirmar que el gremlin de la disforia de género tiene razón. Cuando nos enfrentamos a la elección entre cambiar los cuerpos no conformes con el género para que encajen en la sociedad o cambiar la sociedad para que encaje el género no conforme [con los estereotipos], deberíamos apoyar lo último.

La disforia de género es angustiante. Si podemos encontrar maneras de tratarla y ayudar a las personas a vivir vidas que no impliquen esterilidad, pérdida de la función sexual, cirugías mayores y hormonas, deberíamos celebrar tal tratamiento. Si el índice de desaparición de la disforia en los niños está entre el 2% y el 85% (una estimación amplia, porque no hay estudios que sean lo suficientemente buenos para determinar su alcance con certeza) deberíamos trabajar para aumentarlo.

Los criterios de diagnóstico de la disforia de género también hablan mucho del concepto de identidad de género. ¿Cuál es la esencia de ser una “mujer” o un “hombre” que se describe cuando se habla de la disforia de género? Pregunte a los defensores del movimiento por la identidad de género y recibirá respuestas vagas sobre algo que sabemos (léase sentimos). Nos estamos alejando del uso del sexo para determinar nuestra clase sexual como hombres o mujeres (que es un indicador útil cuando una clase sexual oprime duramente a la otra). Por desgracia, en lugar de usar la presencia de la esencia mágica del género como un elemento de este indicador, continuamos apuntalando el binarismo del género.

De forma preocupante, al usar un sentimiento interno para determinar si somos mujeres, reforzamos la idea de que las mujeres tienen cerebros femeninos – que piensan de manera femenina – y pueden nacer en cuerpos masculinos, o viceversa. Veamos las cajas rosa y azul de los estereotipos[3]

cuadro rosa y azul

El concepto de “cerebro de niña” pertenece al siglo pasado y debe permanecer ahí. La identidad de género no es compatible con una sociedad progresista porque se basa en la idea de que la “hombría” y la “feminidad” son sentimientos diferentes que se pueden experimentar. En un mundo que ya está fuertemente marcado por el género, sostener estas ideas sobre el género al educar a una generación en la creencia de que hay un sentido interno de ser hombre o mujer, etiquetando nuestro sentido interno del yo con un género, es lo último que necesitamos.

Estamos dando crédito y abonando ideas anticuadas. O bien estamos enseñando a niños y niñas que unos y otras pueden ser cualquier cosa, que la ropa es sólo ropa y los juguetes son sólo juguetes, y que no hay una forma correcta de ser niña o niño… o estamos enseñando a los niños que si rechazan los estereotipos de género (con su gremlin correspondiente) entonces no son realmente de su sexo, sino que han nacido en el cuerpo equivocado.

sam +

Un buen ejemplo que ilustra el sexismo y los estereotipos que definen el movimiento de la identidad de género es la reciente noticia que Sam Smith se identifica como no binario, es decir, que no es ni mujer ni hombre. Cuando habla de este tema, dice que es porque a veces mantiene relaciones sexuales de manera “femenina”, se mueve de manera “femenina”, y “piensa como una mujer” en su cabeza.

¿Se siente Sam Smith como una mujer a veces porque ha experimentado, también a veces, la opresión como mujer? ¿O, cuando dice que “se siente como una mujer”, quiere decir que le gustan las cosas tradicionalmente asociadas con las mujeres? Dudo de que se trate de lo primero.

Esta es la razón por la cual el movimiento de identidad de género les proporciona a estas viejas, anticuadas y dañinas ideas un lugar en la sociedad moderna. Reduce la realidad biológica del sexo y la opresión que conlleva a sólo un sentimiento que puede existir en la cabeza de cualquiera.

Mermaids

La imagen anterior es parte de la formación sobre “diversidad de género” impartida por Mermaids[4], y de nuevo, el evidente sexismo es… obvio. La diferencia entre GI Joe y Barbie es la diferencia entre ser un hombre y ser una mujer. No hay lugar en modelos como este para la no conformidad de género. No hay lugar para los niños y las niñas que crecen “sintiéndose como un niño” porque el mundo a su alrededor enseña que GI Joe y las cosas que le gustan a Gi Joe son cosas de niños.

¿Cuánta disforia de género se reduciría si dejáramos de enseñar estereotipos conservadores como estos en la escuela, si dejáramos que nuestros niños y niñas supieran que los juguetes son sólo juguetes y la ropa es sólo ropa, y que Barbie y GI Joe son para todos?

Analicemos qué nos parece más progresista cuando vamos a la raíz:

“Soy una mujer porque siento profundamente que tengo la esencia del género femenino, porque soy emocional, cuidadosa y me gusta usar vestidos y laca de uñas”.

“Soy una mujer porque mi cuerpo está organizado para producir óvulos (lo haga o no). Eso es todo – no tiene nada que ver con mi ropa, mis hobbies o mis sentimientos internos”.

Yo diría que esto último es más progresista.

Aunque algunos critican esto como la “reducción” de la feminidad a los cuerpos, seguramente es más progresista definirnos por la biología que por nuestra personalidad. En última instancia, la esencia de género no determina si somos las oprimidas o el opresor. No dice nada sobre la experiencia vital de los individuos como oprimidos o como opresores -sobre la probabilidad de que se pague menos a uno u otro grupo, o la probabilidad de que un grupo sea asaltado sexualmente más que el otro.

Para terminar, volvamos al tema de la disforia de género como un gremlin poco investigado. Dado que rara vez hablamos de que la disforia de género es un trastorno que necesita tratamiento, rara vez discutimos sobre las lagunas en los datos cuando abordamos la cuestión del tratamiento. Una de las lagunas más destacables es que no hay estudios reales que comparen los problemas que comportan los tratamientos quirúrgicos frente a los no quirúrgicos a largo plazo. Tampoco tenemos manera de informar sobre la detransición (lo que también significa que las estadísticas de suicidios de los trans no pueden identificar a los que detransicionan – ¿podría ser que algunos individuos están perdiendo la vida porque su disforia no mejoró con la transición médica?) Esto es un problema. Significa que no sabemos en absoluto cuál es el éxito de los tratamientos actuales de la disforia.

Sabemos que hay muchas personas a las que la transición quirúrgica no les ayuda. Como nos venden la idea de que hay un desajuste entre el género del cerebro y el género del cuerpo, parece simple pensar que cambiar el cuerpo lo arreglará. Las personas que están detransicionando y alzando su voz sugieren que tal vez no existe tal esencia de género mágica innata (aunque no lo sabremos con certeza hasta que haya más investigación activa sobre este tema).

Una joven que habla de su experiencia después de que los médicos le extirparan los senos, el útero y los ovarios a los 21 años de edad como tratamiento para su disforia de género nos dice:

“No tengo palabras para expresar lo horrible que es para mí que un profesional médico haya accedido a extraerme órganos de mi cuerpo basándose en la ilusoria creencia de que soy ‘realmente un hombre’ y de que, para empezar, nunca debí haberlos tenido”.

Por último, me gustaría mencionar que nada de lo dicho tiene por objetivo sostener que la transición no debería ser una opción para las personas que sufren de disforia de género; tampoco para decir que la transición es siempre la opción de tratamiento equivocada. Sin embargo, a la luz de las políticas de identidad de género y la forma en que este movimiento está creciendo, parece que hemos perdido de vista que se trata de un trastorno.

La disforia de género es un gremlin.

Debemos financiar la investigación de varios tratamientos a largo plazo – no sólo la vía médica. Pero para ello debemos abandonar la idea de que la disforia de género es una evidencia de que alguien ha nacido en el cuerpo equivocado.

NOTAS

[1] Un gremlin es una criatura mitológica de naturaleza malévola, popular en la tradición de países de habla inglesa, a quién se atribuye la capacidad de destruir y sabotear todo tipos de acciones. Se popularizó gracias al primer libro infantil publicado por Roald Dahl, titulado Los Gremlins (1943) y, más recientemente, a las películas Gremlins (1984) y Gremlins 2 (1990) de Joe Dante.

[2] El texto de la autora en inglés utiliza la palabra gender pero el DSM-5 en español utiliza la palabra sexo. La definición exacta de disforia de género adolescentes y adultos es: A. Una marcada incongruencia entre el sexo que uno siente o expresa y el que se le asigna, de una duración mínima de seis meses, manifestada por un mínimo de dos de las características siguientes: 1. Una marcada incongruencia entre el sexo que uno siente o expresa y sus caracteres sexuales primarios o secundarios (o en los adolescentes jóvenes, los caracteres sexuales secundarios previstos). 2. Un fuerte deseo por desprenderse de los caracteres sexuales propios primarios o secundarios, a causa de una marcada incongruencia con el sexo que se siente o se expresa (o en adolescentes jóvenes, un deseo de impedir el desarrollo que los caracteres sexuales secundarios previstos). 3. Un fuerte deseo por poseer los caracteres sexuales, tanto primarios como secundarios, correspondientes al sexo opuesto. 4. Un fuerte deseo de ser del otro sexo (o de un sexo alternativo distinto del que se le asigna). 5. Un fuerte deseo de ser tratado como del otro sexo (o de un sexo alternativo distinto del que se le asigna). 6. Una fuerte convicción de que uno tiene los sentimientos y reacciones típicas del otro sexo (o de un sexo alternativo distinto del que se le asigna). B. El problema va asociado a un malestar clínicamente significativo o a deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

[3] NdT. Estos estereotipos de género pretenden describir la esencia de ser mujer y ser hombre en la tradición cultural europea al tiempo que funcionan como las formas ideales de serlo, a partir de las que se medía y disciplinaba a niñas y niños para que encajaran en ellas como si los rasgos enumerados fueran deseables en unas y otros.

[4] Mermaids es una organización transactivista británica que suscribe, en la línea de la teoría queer, la inexistencia del sexo biológico y, en cambio, la existencia del sexo/género sentido, y cuyo lema es “ayudar a niños y jóvenes con ‘diversidad de género’ (gender-diverse) y a sus familias desde 1995”.

 

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